Tengo la sangre quebrada, vestigios pocos de una alabarda bien cuidada...
una palabra fuerte como la piedra de la cual nació, ha viajado entre los errores no asumidos...
no me haré el triste no, hay un orgullo que quiere llorar y solo se pondrá de pie para pelear...
combates me rodean, pero soy yo el que se ha partido en dos atacando desde la otra orilla...
tengo la sangre quebrada, con lentitud tendré que mirar el olimpo intachable de la cordura prometida,
sin embargo me revolcaré donde nadie me vaya a encontrar...
fui desterrado una vez más, un sacrificio que no estoy dispuesto a hacer...
aun así no me puedo detener, hay una torre que construir...
Como caminar entre la ciudad del egoísmo sin escuchar las bocinas,
sin retener la empatía que te hace pensar una vez mas... que no hay nada mucho mas...
hay un brazo que torcer pero sus dedos de barro no se pueden tirar,
hemos nacido para morir...
Hay un uso de las almas indebido y yo no paro de equivocarme... de seguro nadie va a pensar algo al respecto...
duele... me duele, no saben como... no sabes como...
las palabras no se pronuncian bien cuando el cuerpo calienta mas en el juego de la juventud,
aquellas confusiones de las que tanto se han alimentado...
no hay un final, ni un comienzo... solo una suspensión en un momento que decidió por nunca terminarse...
He sepultado las palabras y decapitado la esperanza.
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