La comida fría a veces no tienda de reponedora,
pareciera que todos hubieran compartido la culpa, de no habernos avisado...
Ahora solo juego con una fantasía, el cuento que sin esperanzas, solo sirve para adornar las siestas de verano...
los días fríos se convirtieron pasajeros de mi realidad, bajandose en sus casas
en la periferia de la ciudad
No rompas pecho, no trices... que cruja la madera de mis piernas
en un salto de donde quiera que vaya a caer
un canto perdido entre una multitud de no resueltos...
cabos que no se han atado, te prometen un mar espantoso...
los sube y baja son demasiado divertidos para tomar una desición
pero los brazos se fatigan al nadar...
Un intento de enviar señales de humo con pulmones inflamados de aburrimiento...
una desesperanza lenta que germina en corazones esperanzados...
Solo me quedó una idea para jugar... para divertirme y recordar
lo que era soñar.
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